viernes, 17 de julio de 2009

El Mundo al revés (II)


La reflexión no tardó en llegar, ni tampoco tardó en aparecer de nuevo el niño de la sonrisa solar… Esta vez traía unas alas blancas, enormes.

Me despojó de los andrajos sucios que me envolvían,
Y entre tanta mierda, deseó lamer una a una las heridas.

Abrió camino por los surcos de mis entrepiernas,
recompuso el corazón con pegamento de besos
y me colocó las alas para volar (en libertad) a mi destino...


Con ellas recorreré las ciudades,
viajaré los kilómetros,
bucearé por los océanos,
y cruzaré todos los puentes que necesito para ver el mundo desde el prisma que me contiene.

...Antes de soltar la mano que me dejaría partir, acarició cada lunar de la constelación que habita en mi espalda y pidió sentarse en mis rodillas. Con su voz infantil y sus ojos octogenarios, me susurró:




Café con Agua

4 comentarios:

cañi dijo...

Hola chica solar
Muy vonita tu historia y cuanta razon tienes las cuerdas que nos inmobilizan nos la atamos nosotros mismos.

Besos

Víctor L. Briones Antón dijo...

Pues eso, deja que la soledad salga sola a dar un paseo, no la lleves con una correa como si fuera tu mascota.

Me gusta mucho lo de la sonrisa solar...

Anónimo dijo...

Qué escribir que desconozcas.! .... NO WAR. ... Bss.

óscar dijo...

Genialmente escrito. Una bella historia. Besos