Voy a meter todos mis sueños en una pecera,
para que no me los robe la Luna...

Especialmente
Café con Agua

(Desaparecieron los niños que jugaban a ser el señor del mar, haciendo de su orilla una playa cada vez más inmensa).
Ya no ruedan las miradas, ni las sonrisas, ni las palabras desordenadas que piden a gritos un “te deseo”.
(Y la música siempre de fondo rellenando los huecos de todas las esquinas)
Aún no logro acostumbrarme, los intercambios de hemisferios en la noche, me inquietan.
Al llegar a casa derramo todos estos pensamientos en la cama, y juego a crear mi campo de sueños: Una montaña rusa en el centro que separe ambos océanos, mi mitad derecha y mi mitad izquierda.
Y como es habitual, intentando acercar ambos hemisferios ocupando las páginas de mi libreta en blanco, caigo rendida a los pies de otra noche inescrutable...
donde el lado izquierdo de mi cama, gana esta batalla.
Café con Agua

